Cómo fomentar la lectura entre los más jóvenes

 

Es un hecho que, en la era de la imagen,  nuestros hijos leen poco, y no solo debido a la apabullante  presencia de las nuevas tecnologías en su cada vez más escaso tiempo libre, sino también por la falta de estímulos y por  los patrones de ocio que reciben  de sus padres.

Pero,  ¿Cómo podemos reconciliar a  los mas jóvenes  con  el  milenario ejercicio de la palabra escrita, hoy en desuso? ¿Cómo implicar a los padres, tan faltos de tiempo y tan sobrados de estrés?

Antes de iniciar  una cruzada literaria,  es necesario comprender que un libro es un instrumento de  comunicación que nos permite conocer el mundo y que de ninguna manera debe imponerse con métodos coercitivos. La lectura es una gran aventura que el niño debe vivir con disfrute, de lo contrario pierde el placer mágico de descubrir el mundo.

La adicción a la lectura se contrae por contagio y no por obligación. La obligación produce rechazo y relega al olvido lo que de manera impropia se lee.

La seducción es la clave  para despertar el interés de nuestros hijos por la lectura. Navegar junto a ellos por los fértiles mares de las palabras es la mejor manera de hacerles amar el papel impreso.

Una buena manera de acercar al  mocerío  al deleite de la lectura es acudir al  anzuelo literario, es decir, ayudarlos a  buscar la lectura adecuada que despierte su  entusiasmo. Otro aspecto importante es que las posibles iniciativas dirigidas a promover la lectura  no se pueden plantear por oposición a las nuevas formas de comunicación  sino  más bien como una convivencia armónica  entre todos los medios que están a su alcance  para adquirir con disfrute  cultura y conocimientos.  El  entretenimiento cibernético y las delicias de la lectura pueden convivir perfectamente en la vida cotidiana de nuestros hijos. Es por eso que la negociación es la clave en este cometido.

La presente  propuesta  tiene como objetivo rescatar la  lectura entre los mas jóvenes proponiendo formulas tan originales como divertidas. Finalmente, la lectura, es un antídoto, aunque no una garantía, contra la el proceso  de nuestra sociedad.

A continuación avanzo algunas propuestas dirigidas a padres y aludidos

Sumérjase con ellos, cada noche, en el cuarto de hora mágico de la lectura

Con el pretexto de que ya saben leer  y pueden hacerlo en solitario, no abandone el placer de la lectura a dos… o a tres

 

Inscriba a sus hijos en la biblioteca publica de su barrio y frecuéntela con ellos como si fuera una diversión

 

Busque la lectura adecuada que corresponda la los gustos y sensibilidad de sus hijos.

 

No imponga a sus hijos la lectura como una obligación más. La lectura es antes que nada un placer.

 

Enséñeles a leer en voz alta. Si la lectura es un acto de comunicación ¿Porqué, entonces, debemos practicarla en silencio?

 

Comente con sus hijos los libros que están leyendo (Ud. y ellos). Puede ser una buena tertulia de sobremesa.

 

Evite el enfrentamiento de la televisión o de los juegos videos con los libros. Se trata más bien de incorporar la lectura a los placeres cotidianos de los niños.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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